Aplique solo lectura
Correo de contacto
 
 
Energía y Medio Abiente.

 

aaaVideos

 


¿Qué es la Energía?

El punto de vista tradicional y más difundido respecto a este concepto expresa que energía
es la capacidad de un sistema físico para realizar trabajo. (1)

A partir de lo expresado por Engels podemos afirmar que la energía es la medida más
general del movimiento de la materia, en su capacidad de transformarse en otros tipos
de movimiento. (2)

La energía es la fuerza vital de nuestra sociedad. De ella dependen la iluminación de interiores y exteriores, el calentamiento y refrigeración de nuestras casas, el transporte de personas y mercancías, la obtención de alimentos y su preparación, el funcionamiento de las fábricas, etc.
Hace poco más de un siglo las principales fuentes de energía eran la fuerza de los animales y la de los hombres y el calor obtenido al quemar la madera. El ingenio humano también había desarrollado algunas máquinas con las que aprovechaba la fuerza hidráulica para moler los cereales o preparar el hierro en las ferrerías, o la fuerza del viento en los barcos de vela o los molinos de viento. Pero la gran revolución vino con la máquina de vapor, y desde entonces, el gran desarrollo de la industria y la tecnología han cambiado, drásticamente, las fuentes de energía que mueven la moderna sociedad.

(1) Enciclopedia Microsoft Encarta 2002.
(2) Federico Engels: Dialéctica de la naturaleza. Editorial Política, La Habana, 1979, p.166.



¿Qué es el medio ambiente?

El medio ambiente es el conjunto de elementos sin vida o abióticos (energía solar, atmósfera, agua y suelo) y elementos bióticos (organismos vivos) que integran la delgada capa de la Tierra llamada biosfera, sustento y hogar de los seres vivos.

La energía solar es la base energética de la vida por medio del proceso de la fotosíntesis en las plantas, y también de los restantes organismos vivos. La energía solar, junto a la energía radiante de la Tierra, hace que los vientos circulen continuamente en torno al planeta modificando el clima y las diferencias de temperatura entre las diferentes regiones geográficas.

La atmósfera es una mezcla gaseosa de nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, vapor de agua, partículas de polvo y otros elementos y compuestos químicos en cantidades muy pequeñas. Protege a la Tierra del exceso de radiaciones ultravioleta y permite la existencia de vida.

El agua se encuentra principalmente en los océanos (97 %), 2 % es hielo y el resto (1 %) es el agua dulce de los ríos, los lagos, las aguas subterráneas, y, la humedad de la atmósfera y el suelo.
El suelo es el delgado manto de materia que sustenta la vida terrestre. Es el resultado de la interacción de las rocas con la atmósfera y la vegetación a lo largo de miles y miles de años.

Los organismos vivos, incluyendo al hombre, dependen de todos estos factores. Las plantas se sirven del agua, del dióxido de carbono y de la luz solar para convertir materias primas en carbohidratos por medio de la fotosíntesis; la vida animal, a su vez, depende de las plantas en una secuencia de vínculos fuertemente interconectados entre sí.

Durante su larga historia, el medio ambiente en la Tierra ha ido cambiando muy lentamente. El más reciente de los acontecimientos medioambientales importantes se produjo durante el pleistoceno (entre 2 500 000 y 10 000 años atrás), llamado también período glacial. Grandes capas de hielo avanzaron y se retiraron cuatro veces en Norteamérica y tres en Europa, haciendo oscilar varias veces el clima de frío a templado, influyendo en la vida vegetal y animal y, en última instancia, dando lugar al clima que hoy conocemos. A partir del período glacial el medio ambiente del planeta ha permanecido más o menos estable.

El ser humano apareció tardíamente en la historia de la Tierra, pero ha sido capaz de modificar notablemente el medio ambiente con sus actividades. Gracias a sus peculiares capacidades mentales y físicas, el homo sapiens pudo escapar de las constricciones medioambientales que limitaban a las restantes especies y logró modificar el medio ambiente para adaptarlo a sus necesidades.

Al igual que los demás animales, los hombres primitivos vivían en armonía con el medio ambiente. El alejamiento de la vida salvaje comenzó en la prehistoria, con la primera revolución agrícola.

La capacidad de controlar y usar el fuego le permitió al hombre modificar o eliminar la vegetación natural; la domesticación y pastoreo de animales herbívoros condujo a la sobreexplotación y a la erosión del suelo. El cultivo de plantas también llevó a la destrucción de la vegetación natural para hacer espacio a las cosechas. La demanda de leña llevó a la despoblación forestal de montañas y al agotamiento de bosques enteros.

Los animales salvajes se cazaban por sus pieles y no solo como alimento y así mismo eran destruidos en caso de ser considerados plagas o depredadores.

Mientras las poblaciones humanas siguieron siendo pequeñas y su tecnología modesta, el impacto sobre el medio ambiente fue solo local. No obstante, al ir creciendo la población y mejorar y aumentar la tecnología, aparecieron problemas más significativos y generalizados. El rápido avance tecnológico producido tras la edad media culminó en la Revolución Industrial, que trajo consigo el descubrimiento, uso y explotación de los combustibles fósiles, así como la explotación extensiva de los recursos minerales.

Fue a partir de la Revolución Industrial que el hombre comenzó a cambiar la faz del planeta, la naturaleza de su atmósfera y la calidad de su agua.

Actualmente, las demandas sin precedentes a las que el desarrollo tecnológico y el rápido crecimiento de la población humana someten al medio ambiente, están produciendo un declive cada vez más acelerado de su calidad y de su capacidad para sustentar la vida.

Los principales problemas de alcance mundial que se presentan en la actualidad, relacionados con el medio ambiente, son los siguientes: aumento de las emanaciones de dióxido de carbono (CO2) y de las deposiciones ácidas, destrucción de la capa de ozono, abuso de pesticidas y otras sustancias tóxicas, destrucción de tierras vírgenes y bosques tropicales, erosión del suelo, escasez de agua potable y residuos nucleares.



¿Qué es la electricidad?.


La energía eléctrica se ha convertido en parte de nuestra vida diaria. Sin ella, difícilmente podríamos imaginarnos los niveles de progreso que el mundo ha alcanzado, pero ¿qué es la electricidad, cómo se produce y cómo llega a nuestros hogares?
Ya vimos que la energía puede ser conducida de un lugar o de un objeto a otro (conducción). Eso mismo ocurre con la electricidad. Es válido hablar de la "corriente eléctrica", pues a través de un elemento conductor, la energía fluye y llega a nuestras lámparas, televisores, refrigeradores y demás equipos electrodomésticos que la consumen.
También conviene tener presente que la energía eléctrica que utilizamos está sujeta a distintos procesos de generación, transformación, transmisión y distribución, ya que no es lo mismo generar electricidad mediante combustibles fósiles que con energía solar o nuclear. Tampoco es lo mismo transmitir la electricidad generada por pequeños sistemas eólicos y/o fotovoltaicos que la producida en las grandes termoeléctricas o hidroeléctricas, que debe ser llevada a cientos de kilómetros de distancia y a muy altos voltajes.
Pero ¿qué es la electricidad? Toda la materia está compuesta por átomos y éstos por partículas más pequeñas, una de las cuales es el electrón. Un modelo muy utilizado para ilustrar la conformación del átomo (ver figura) lo representa con los electrones girando en torno al núcleo del átomo, como lo hace la Luna alrededor de la Tierra.
El núcleo del átomo está integrado por neutrones y protones. Los electrones tienen una carga negativa, los protones una carga positiva y los neutrones, como su nombre lo indica, son neutros: carecen de carga positiva o negativa. (Por cierto, el átomo, según los antiguos filósofos griegos, era la parte más pequeña en que se podía dividir o fraccionar la materia; ahora sabemos que existen partículas subatómicas y la ciencia ha descubierto que también hay partículas de "antimateria": positrón, antiprotón, etc., que al unirse a las primeras se aniquilan recíprocamente).
Pues bien, algunos tipos de materiales están compuestos por átomos que pierden fácilmente sus electrones, y éstos pueden pasar de un átomo a otro. En términos sencillos, la electricidad no es otra cosa que electrones en movimiento. Así, cuando éstos se mueven entre los átomos de la materia, se crea una corriente de electricidad. Es lo que sucede en los cables que llevan la electricidad a su hogar: a través de ellos van pasando los electrones, y lo hacen casi a la velocidad de la luz.
Sin embargo, es conveniente saber que la electricidad fluye mejor en algunos materiales que en otros. Esto mismo sucede con el calor, pues en ambos casos hay buenos o malos conductores de la energía. Por ejemplo, la resistencia que un cable ofrece al paso de la corriente eléctrica depende y se mide por su grosor, longitud y el metal de que está hecho. A menor resistencia del cable, mejor será la conducción de la electricidad en el mismo. El oro, la plata, el cobre y el aluminio son excelentes conductores de electricidad. Los dos primeros resultarían demasiado caros para ser utilizados en los millones de kilómetros de líneas eléctricas que existen en el planeta; de ahí que el cobre sea utilizado más que cualquier otro metal en las instalaciones eléctricas.

La fuerza eléctrica que "empuja" los electrones es medida en Volt. (La primera pila eléctrica fue inventada por el científico italiano Alejandro Volta, y en su honor se le denominó "Volt" a esta medida eléctrica). En Cuba utilizamos energía eléctrica de 110 Volt en nuestros hogares(Se utiliza 220 Volt en algunos hogares para energizar ciertos equipos eléctricos), pero en la industria y otras actividades se emplean, en ciertos casos, 220 Volt e incluso voltajes superiores para mover maquinarias y grandes equipos. En países europeos lo normal es el uso de 220 Volt para todos los aparatos eléctricos del hogar.
Así como se miden y se pesan las cosas que usamos o consumimos normalmente, también la energía eléctrica se mide en Watt-hora. El Watt es una unidad de potencia y equivale a un Joule por segundo. Para efectos prácticos, en nuestra factura de consumo de energía eléctrica se nos cobra por la cantidad de kiloWatt-hora (kWh) que hayamos consumido mensualmente. Un kiloWatt-hora equivale a la energía que consumen:

  • Un foco de 100 Watt encendido durante diez horas
  • 10 focos de 100 Watt encendidos durante una hora
  • Una plancha utilizada durante una hora
  • Un televisor encendido durante veinte horas
  • Un refrigerador pequeño en un día
  • Una computadora utilizada un poco más de 6 horas y media

Recuerde que "kilo" significa mil, por lo que un "kiloWatt"-hora equivale a mil Watt-hora. En los campos de la generación y consumo de electricidad, se utilizan los megaWatt (MW), equivalentes a millones de Watt; los gigaWatt (GW), miles de millones; y los teraWatt (TW), billones de Watt).



¿Cómo se genera la electricidad?.


La mayoría de las plantas generadoras de electricidad queman combustibles fósiles(carbón, petróleo o gas natural) para producir calor y vapor de agua en una caldera. El vapor es elevado a una gran presión y llevado a una turbina, la cual está conectada a un generador y cuando éste gira, convierte ese movimiento giratorio en electricidad. Después de que el vapor pasa a través de la turbina, es llevado a una torre de enfriamiento, donde se condensa y se convierte nuevamente en agua líquida para ser utilizada otra vez en la caldera y repetir el proceso indefinidamente. (Ver el diagrama).

Existen termoeléctricas llamadas de "ciclo combinado"; en ellas, los gases calientes de la combustión del gas natural que pasaron por la turbina pueden volverse a aprovechar, introduciéndolos a calderas que generan vapor para mover otra turbina y un segundo generador.
En todos los casos, la turbina está unida por su eje al generador, el cual contiene un rotor bobinado que gira dentro de un campo magnético estacionario con espiras (embobinado) de un largo y grueso cable. Cuando giran el eje de la turbina y el magneto que está dentro del generador, se produce una corriente de electricidad en el cable. ¿Por qué? Esto se explica por el llamado electromagnetismo, que descrito en términos sencillos consiste en lo siguiente: cuando un cable o cualquier material conductor de electricidad se mueve a través de un campo magnético -cortando líneas de fuerza magnéticas-, se produce una corriente eléctrica en el cable.
Para una mejor comprensión, se puede decir que un generador es como un motor eléctrico, pero al revés: en vez de usar energía eléctrica para hacer girar el motor, el eje de la turbina hace girar el motor para producir electricidad. La electricidad producida en el generador alcanza un voltaje de miles de Volt no mayor de 24000 Volt (este depende de la potencia del generador). En la planta ese voltaje es elevado a 220000 ó 110 000 Volt para que la electricidad pueda viajar a largas distancias a través de cables de alta tensión y, después, mediante transformadores que reducen el voltaje, llega a nuestros hogares, escuelas, industrias, comercios, oficinas, etc.
Las plantas nucleares utilizan la energía nuclear -del átomo- para producir calor que convierte el agua en el vapor necesario para mover las turbinas y los generadores. Otras plantas aprovechan el agua caliente o el vapor proveniente del interior de la Tierra (geotermia), sin necesidad de emplear combustible fósil o nuclear (uranio).

¿Qué son los sistemas de transmisión eléctrica?

Uno de los grandes problemas de la electricidad es que no puede almacenarse, sino que debe ser transmitida y utilizada en el momento mismo que se genera. Este problema no queda resuelto con el uso de acumuladores o baterías, como las que utilizan los automóviles y los sistemas fotovoltaicos, pues sólo son capaces de conservar cantidades pequeñas de energía y por muy poco tiempo. Conservar la electricidad que producen las grandes plantas hidroeléctricas y termoeléctricas es un reto para la ciencia y la tecnología. En algunos lugares, se aprovechan los excedentes de energía eléctrica o la energía solar para bombear agua a depósitos o presas situados a cierta altura; el agua después se utiliza para mover turbinas y generadores, como se hace en las plantas hidroeléctricas.
En cuanto se produce la electricidad en las plantas, una enorme red de cables tendidos e interconectados a lo largo y ancho del país, se encargan de hacerla llegar, casi instantáneamente, a todos los lugares de consumo: hogares, fábricas, talleres, comercios, oficinas, etc. Miles de trabajadores vigilan día y noche que no se produzcan fallas en el servicio; cuando éstas ocurren, acuden, a la brevedad posible, a reparar las líneas para restablecer la energía. A tal efecto, hay centros de monitoreo, estratégicamente situados, para mantener una vigilancia permanente en toda la red. A veces, los vientos, las lluvias y los rayos, entre otras causas, afectan las líneas de transmisión, las cuales deben ser revisadas y reparadas por los técnicos, ya sea en las ciudades o en el campo.
Ya vimos que cada uno de los generadores de las plantas hidroeléctricas y termoeléctricas produce electricidad de unos miles de Volt no mayor de 24000 Volt. (Recuerde que el Volt es la medida de la fuerza con que fluye la electricidad y debe su nombre a Alejandro Volta, un científico italiano que inventó la primera pila eléctrica). Ese voltaje inicial es elevado, en las propias instalaciones de la planta, hasta unos 220000 ó 110000 Volt(En Cuba generalmente se transmite la electricidad a estos valores de voltaje), pues la energía eléctrica puede ser transmitida con una mayor eficiencia a altos voltajes. Es así como viaja por cables de alta tensión y torres que los sostienen, a lo largo de cientos de kilómetros, hasta los lugares donde será consumida.
La electricidad cubre un trayecto de cientos de kilómetros en una fracción de segundo, pues viaja prácticamente a la velocidad de la luz. Antes de llegar a nuestros hogares, oficinas, fábricas, talleres y comercios, el voltaje es reducido en subestaciones y mediante transformadores cercanos a los lugares de consumo. En las ciudades, el cableado eléctrico puede ser aéreo o subterráneo. Para hacer llegar la electricidad a islas pobladas, se utilizan cables submarinos.
Cuando la electricidad entra a nuestra casa, pasa por un metro contador. La "lectura" del metro contador generalmente la efectúa (mensualmente) un empleado de la empresa eléctrica que nos proporciona el servicio eléctrico en nuestro hogar, oficina, taller, etc. El metro contador marca la cantidad de kiloWatt-hora que consumimos cada día en iluminación, refrigeración, aire acondicionado, televisión, radio, etc. Es importante que usted también conozca cómo hacer la "lectura" de su metro contador y los datos que contiene su factura por consumo de electricidad).



Efecto Invernadero

El efecto invernadero hace que la temperatura media de la superficie de la Tierra sea 33ºC mayor que la que tendría si no existieran gases con efecto invernadero en la atmósfera.
Dentro de un invernadero la temperatura es más alta que en el exterior porque entra más energía de la que sale, por la misma estructura del habitáculo, sin necesidad de que empleemos calefacción para calentarlo.
En el conjunto de la Tierra se produce un efecto natural similar de retención del calor gracias a algunos gases atmosféricos. La temperatura media en la Tierra es de unos 15ºC y si la atmósfera no existiera sería de unos -18ºC. Se le llama efecto invernadero por similitud, porque en realidad la acción física por la que se produce es totalmente distinta a la que sucede en el invernadero de plantas.

¿Por qué se produce el efecto invernadero?
El efecto invernadero se origina porque la energía que llega del sol, al proceder de un cuerpo de muy elevada temperatura, está formada por ondas de frecuencias altas que traspasan la atmósfera con gran facilidad. La energía remitida hacia el exterior, desde la Tierra, al proceder de un cuerpo mucho más frío, está en forma de ondas de frecuencias más bajas, y es absorbida por los gases con efecto invernadero. Esta retención de la energía hace que la temperatura sea más alta, aunque hay que entender bien que, al final, en condiciones normales, es igual la cantidad de energía que llega a la Tierra que la que ésta emite. Si no fuera así, la temperatura de nuestro planeta habría ido aumentando continuamente, cosa que, por fortuna, no ha sucedido.
Podríamos decir, de una forma muy simplificada, que el efecto invernadero lo que hace es provocar que la energía que llega a la Tierra sea "devuelta" más lentamente, por lo que es "mantenida" más tiempo junto a la superficie y así se mantiene la elevación de temperatura.
Gases con efecto invernadero

Acción relativa Contribución real
CO2
1 (referencia)
76%
CFCs
15 000
5%
CH4
25
13%
N2O
230
6%

Como se indica en la columna de acción relativa, un gramo de CFC produce un efecto invernadero 15 000 veces mayor que un gramo de CO2, pero como la cantidad de CO2 es mucho mayor que la del resto de los gases, la contribución real al efecto invernadero es la que señala la columna de la derecha
Otros gases como el oxígeno y el nitrógeno, aunque se encuentran en proporciones muchos mayores, no son capaces de generar efecto invernadero.

Aumento de la concentración de gases con efecto invernadero
En el último siglo la concentración de anhídrido carbónico y otros gases invernadero en la atmósfera ha ido creciendo constantemente debido a la actividad humana:

  • A comienzos de siglo por la quema de grandes masas de vegetación para ampliar las tierras de cultivo
  • En los últimos decenios, por el uso masivo de combustibles fósiles como el petróleo, carbón y gas natural, para obtener energía y por los procesos industriales.
La concentración media de dióxido de carbono se ha incrementado desde unas 275 ppm antes de la revolución industrial, a 315 ppm cuando se empezaron a usar las primeras estaciones de medida exactas en 1958, hasta 361 ppm en 1996.
Los niveles de metano se han doblado en los últimos 100 años. En 1800 la concentración era de aproximadamente 0.8 ppmv y en 1992 era de 17.0 ppmv
La cantidad de óxido de dinitrógeno se incrementa en un 0.25% anual. En la época preindustrial sus niveles serían de alrededor de 0.275 ppmv y alcanzaron los 0.310 ppmv en 1992

¿Por qué se produce el efecto invernadero?.

El efecto invernadero se origina porque la energía que llega del sol, al proceder de un cuerpo de muy elevada temperatura, está formada por ondas de frecuencias altas que traspasan la atmósfera con gran facilidad. La energía remitida hacia el exterior, desde la Tierra, al proceder de un cuerpo mucho más frío, está en forma de ondas de frecuencias mas bajas, y es absorbida por los gases con efecto invernadero. Esta retención de la energía hace que la temperatura sea más alta, aunque hay que entender bien que, al final, en condiciones normales, es igual la cantidad de energía que llega a la Tierra que la que esta emite. Si no fuera así, la temperatura de nuestro planeta habría ido aumentando continuamente, cosa que, por fortuna, no ha sucedido.
Podríamos decir, de una forma muy simplificada, que el efecto invernadero lo que hace es provocar que la energía que llega a la Tierra sea "devuelta" más lentamente, por lo que es "mantenida" más tiempo junto a la superficie y así se mantiene la elevación de temperatura.
¿Qué son los GEI?

Los gases de efecto invernadero GEI, pueden tener su origen en procesos naturales o ser consecuencia de la acción del hombre, y poseen la propiedad de dejar pasar las radiaciones de onda corta que provienen del Sol, pero impiden el paso de las radiaciones de onda larga, provenientes de la irradiación terrestre.

En este comportamiento, la radiación terrestre tiene al menos tres vías de escape o respuestas: por una parte encontramos que los GEI, al absorber este tipo de radiación, se calientan y calientan el medio circundante; por otro lado, parte de las radiaciones son reflejadas nuevamente hacia la superficie terrestre, esto expresado en forma simple, nos muestra la existencia de una especie de barrera, cuyo resultado final es el aumento de la temperatura del aire y de la superficie terrestre, este efecto de los gases se conoce como forzamiento radiactivo; y finalmente tenemos la radiación que pasa al espacio.

Ahora, ¿cómo pueden afectar los efectos de los GEI a los seres humanos y al medio ambiente?

Cuando se produce un aumento de la temperatura, se dice que el forzamiento radioactivo es positivo, y cuando ocurre lo contrario, por ejemplo, el efecto provocado por algunos aerosoles como el polvo, el SO2 (dióxido de azufre) y otros, se plantea que el forzamiento radiactivo es negativo.

Es importante conocer que los diferentes GEI, contribuyen con magnitudes diferentes al posible calentamiento futuro, y de acuerdo con este comportamiento y un horizonte temporal en años, se definen los llamados Potenciales de Calentamiento Global (PCG), que expresados en función de una base equivalente, en este caso los efectos producidos por el CO2, expresan la contribución al calentamiento de diferentes GEI. Así, el PCG del CO2 (dióxido de carbono) es 1, para el CH4 (metano) es 21, para el NO2 (óxido nitroso) es 310 y en general para cada GEI se busca una equivalencia respecto al CO2.

Los impactos
y manifestaciones
que pueden producir los GEI al potenciar el aumento
de la temperatura del aire
y de la superficie terrestre
son múltiples, entre ellos
podríamos mencionar
aquellos que se relacionan
con el Cambio Climático
(CC), cuyas manifestaciones
serían:

 

 


El calentamiento global produce el desprendimiento de icebergs, el derretimiento de glaciares yel aumento del nivel del mar

– El aumento del nivel de las aguas oceánicas, con la consiguiente desaparición de numerosas islas y cayos. En el caso particular de Cuba, de no detenerse o controlarse las emisiones de GEI, a nivel mundial, 3 % de la superficie emergida de la isla grande del archipiélago cubano estaría bajo las aguas en un período no mayor de cincuenta años.
– Incremento de la temperatura mundial.
– Incremento de los períodos de sequía en algunas regiones del planeta.
– Aumento de las inundaciones en algunas regiones con la disminución de las lluvias y aumento de las sequías en otras.
– Deshielo de los casquetes polares y glaciares continentales, con el resultado de severas inundaciones y aumento en el nivel del mar mundial.
– Migraciones de la flora y la fauna de una latitud a otra.
– Aumento de las enfermedades, sobre todo las infectocontagiosas.
– Variaciones en el ciclo e intensidad de los huracanes.
– Y otras muchas, en su mayoría negativas.

De lo anterior se puede deducir que, los inventarios nacionales de GEI, no constituyen un ejercicio académico, sino una necesidad vital para conservar y mantener al ser humano y su entorno. Aquí se manifiesta una contradicción entre la conservación del medio ambiente y el desarrollo, que serán antagónicos, si los encargados de tomar las decisiones, desde la base hasta los más altos niveles, no toman en consideración estas realidades, si por el contrario, actúan en forma consecuente, podemos materializar un desarrollo sostenible.

He aquí la importancia del inventario, pues nos enseña dónde estamos en relación con nuestras emisiones, a dónde podemos llegar y qué debemos hacer. Esta interiorización del fenómeno es tarea de todos, dirigidos y dirigentes, de esta forma, con la confección del inventario nos apropiamos de una herramienta que nos ayuda a preservar las especies y elevar la calidad de vida.

Estos y otros aspectos, relacionados con la evidencia científica de la relación entre las emisiones de GEI y el riesgo de un cambio del clima mundial, están contemplados en los objetivos de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), convención que fue aprobada el 9 de mayo de 1992 propuesta del Comité Intergubernamental de Negociación de Naciones Unidas y que se abrió a la firma en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en el mes de junio del mismo año, y entró en vigor el 21 de marzo de 1994.

Aumento de la concentración de gases con efecto invernadero.

En el último siglo la concentración de anhídrido carbónico y otros gases invernadero en la atmósfera ha ido creciendo constantemente debido a la actividad humana:
• A comienzos de siglo por la quema de grandes masas de vegetación para ampliar las tierras de cultivo
• En los últimos decenios, por el uso masivo de combustibles fósiles como el petróleo, carbón y gas natural, para obtener energía y por los procesos industriales.

La concentración media de dióxido de carbono se ha incrementado desde unas 275 ppm antes de la revolución industrial, a 315 ppm cuando se empezaron a usar las primeras estaciones de medida exactas en 1958, hasta 361 ppm en 1996.

Los niveles de metano se han doblado en los últimos 100 años. En 1800 la concentración era de aproximadamente o.8 ppmv y en 1992 era de 17. ppmv
La cantidad de óxido de dinitrógeno se incrementa en un 0.25% anual. En la época preindustrial sus niveles serían de alrededor de 0.275 ppmv y alcanzaron los 0.310 ppmv en 1992



¿Por qué hay que ahorrar energía y electricidad?.

Ahorrar energía es una necesidad económica, pero ante todo es un imperativo ecológico por los graves problemas que hoy enfrenta y entenderá la humanidad en los próximos años, derivados del impacto ambiental del sistema energético contemporáneo.

El ahorro de energía, por sus potencialidades, ha llegado a convertirse en una práctica universalmente adoptada en muchos países del mundo. Mucho han tenido que ver en estos los vaivenes del mercado en las últimas décadas. En la actualidad el ahorro se considera, en sí mismo, como una gran reserva de energía.

¿Qué significa ahorrar energía?¿Cuáles son sus factores positivos y y "negativos"?

Ahorrar energía no significa volver a la época de la Revolución Industrial en que los índices de consumo per cápita eran considerablemente más bajos que ahora. Aunque algunos exageran, ahorrar energía no significa disminuir los niveles de iluminación de nuestras casas, hospitales, escuelas, fábricas, etcétera, hasta el punto en que todos necesitemos usar espejuelos. Ahorrar energía no quiere decir que vayamos a partir de ahora a cargar el agua en cubos hasta nuestra casa para no consumir electricidad bombeando el esencial líquido hasta los tanques elevados. Ahorar energía no es renunciar a las comunidades de la vida moderna, como el aire acondicionado en un hotel, un cine, un teatro o un laboratorio de computación. Tampoco el ahorro nos impone que debamos limitar el crecimiento económico y social de nuestro país.

En sentido general, el ahorro de energía se puede definir como el aumento de la eficiencia de los sistemas consumidores, así como el empleo de las cantidades estrictamente necesarias de energía para satisfacer las necesidades de la vida diaria, tanto en el hogar como en la escuela, la fábrica, el hospital, el transporte automotor, etcétera.

En particular, ahorrar energía eléctrica significa hacer de ella un uso racionel, en especial, cuando su generación se produce mediante la quema de combustibles fósiles, que como ya se sabe son recursos no renovables y altamente contaminantes. Significa, po tanto, dejar de consumir aquellas cantidades de energía que no sean imprescindibles para satisfacer nuestras necesidades.